5 años de impunidad tras la muerte de Colmenares

Luis Colmenares y Oneida Escobar ya cumplieron 5 años sin saber quién fue el verdadero responsable de la muerte de su hijo, Luis Andrés Colmenares.
Marco Ramírez M.

“Yo me imaginaba a mi hijo siendo profesional, una persona grande, solo pido justicia, nada más”; con estas palabras, Luis Colmenares expresa todo el sentimiento hacia su hijo Luis Andrés al conmemorarse 5 años de su trágica muerte en el Parque El Virrey de Bogotá.
“Salieron como ratas cuando el barco se va hundiendo. La muerte de Luis fue consecuencia de la violencia que en su contra ejercieron terceras personas; es decir, fue el resultado de un delito de homicidio”, expresa con sentimiento de dolor y rabia Luis Colmenares.
La historia
Luís Andrés Colmenares salió de su casa la noche del 30 de octubre de 2010 junto con dos compañeros: Laura Moreno y Gonzalo Gómez, a una fiesta en la discoteca Penthouse, y allá se encontró con otros compañeros de la universidad Los Andes. En la madrugada, (más o menos a las 2:30 a.m.) sale de la discoteca en compañía de Jessy Quintero, que supuestamente era su mejor amiga, y de Laura Moreno. En circunstancias extrañas e inexplicables, el cuerpo de Luis Andrés termina muerto debajo del puente que está sobre la carrera 15 con calle 87 en la zona del parque El Virrey, en la madrugada del 31 de octubre de 2010.
Hoy, 5 años después, el juicio lleva 36 días congelado hacia las protagonistas de la historia, Jessy Quintero y Laura Moreno. Al momento de morir, Luis Andrés tenía 20 años y cursaba dos carreras en la Universidad de los Andes: Ingeniería Industrial y Economía.
Hechos confusos
“Confirmada la muerte de Luis Andrés en la tarde del 31 de octubre de 2010, entonces se empezaron a presentar situaciones confusas e incomprensibles, irregularidades que hasta hoy la justicia no ha sabido explicar. En el crimen de Luis Andrés han hecho de todo para impedir que se conozca la verdad oficial y ese homicidio quede en la impunidad”, dice el padre de Luis Andrés.
“Desde el primer día se llevaron a cabo a gestiones para ocultar el crimen de Luis Andrés: los agentes del CTI que hicieron el levantamiento del cadáver no cumplieron con su deber; los funcionarios de Medicina Legal que hicieron la necropsia al cadáver no dejaron expresas en el informe todas las lesiones, heridas y fracturas que tenía el cadáver; las fotografías del levantamiento del cadáver y de la necropsia muestran el cadáver de Luis Andrés con absolutamente todas sus prendas de vestir, sin embargo, se desaparecieron y Medicina Legal ni la Funeraria Gaviria dieron explicación alguna, además del perfecto trabajo de tanatoestética que hicieron en la Funeraria para que no se notaran las heridas y golpes que había recibido; el caso, primero llegó a la Fiscalía 298 de Bogotá a cargo del Fiscal Édgar Saavedra, y ahí permaneció por más de 6 meses sin ningún avance de nada, porque el fiscal aceptó la tesis, sin ninguna investigación, apoyado por los investigadores del CTI, que había sido un accidente”.
Así mismo, manifiesta Luis Colmenares, “una abogada apareció en las interceptaciones telefónicas gestionando ante el Director Nacional de Fiscalías (Néstor Armando Novoa) para que cambiaran al Fiscal 11 (Antonio Luís González) que fue quien asumió con responsabilidad el caso y ordenó interceptaciones, citó a entrevistas a los compañeros de Luis Andrés y autorizó la exhumación del cadáver, entre otras diligencias; en el trayecto que hay entre la discoteca Penthouse y el caño del parque el Virrey desaparecieron las 17 cámaras de seguridad sin explicación alguna; pero aparecieron 3 testigos que resultaron falsos y cuyo interés nadie ha explicado; en varias ocasiones, la defensa ha solicitado la inclusión de pruebas calificadas de sobrevinientes, que han afectado el desarrollo del proceso de manera dilatoria”.
Su ausencia es más fuerte cada día
Ante la pregunta cómo transcurren sus días, Luis Colmenares dice: “hay situaciones en las que no puedo ni dejo de pensar aunque ya no tengan sentido. Situaciones que me atormentan y no me dejan vivir tranquilo porque ya no las puedo resolver: el tiempo no se devuelve. Si pudiera devolver el tiempo, haría lo necesario para que Luis Andrés no fuera con sus compañeros de estudios de la universidad al paseo en el que conoció su fatalidad; si pudiera devolver el tiempo, haría lo necesario para que Luis Andrés no fuera a la fiesta que organizaron para compartir la noche del 30 de octubre de 2010 y que lo llevó a su muerte. Pero como no puedo devolver el tiempo y Luis Andrés ya está muerto, tampoco voy a claudicar, y no voy a descansar por el resto de mi vida hasta que haya verdad y justicia en el crimen de Luis Andrés. Como víctimas tenemos derecho a la verdad, justicia y reparación; y la única reparación que aceptamos es que nos devuelvan a Luis Andrés en el mismo estado en que salió de la casa la noche del 30 de octubre de 2010; pero sabemos que esa reparación no es posible, entonces, que nos la compensen con más verdad y más justicia”.
En el juicio que se está llevando a cabo actualmente contra Laura Moreno y Jessy Quintero, todavía no se han terminado de presentar las pruebas de la Fiscalía; luego, siguen las pruebas de las dos procesadas, y las fechas de audiencia del juicio son muy esporádicas.
“Por eso he dicho que, en este caso, parece que hubiera un complot judicial para impedir que haya justicia y el crimen de Luis Andrés quede en la impunidad.Me quedan para siempre dos imágenes de Luis Andrés en la mente, dos imágenes que se relacionan con una capilla y que solo se borrarán cuando me vuelva a encontrar con él. Una es la última vez que lo vi con vida, sentado en una banca de la capilla del aeropuerto El Dorado, adonde me acompañó para despedirme el 30 de octubre de 2010 porque yo viajaba a Santiago de Chile a dictar unas conferencias; y la otra imagen es cuando lo vi muerto en el féretro que llevaron a la capilla del Liceo de Cervantes, en la mañana del 2 de noviembre de 2010 para que los sacerdotes del colegio, donde estudió toda su vida, le oficiaran una misa a su alma y luego trasladar el cuerpo a Villanueva (La Guajira) para llevar a cabo sus exequias”.
Con el pasar de los años y con la ausencia de Luís Andrés, Luis Colmenares puede decir junto con su familia, que el dolor es insuperable y los recuerdos imborrables, “de todas maneras, dormimos tranquilos y tenemos la fe en que todo llegará al final con la justicia distribuida para todos los responsables. Pero también puedo decir que todas las personas que tuvieron que ver de alguna forma con el crimen de Luis Andrés, ya sea por acción o por omisión, no volverán a dormir tranquilos por el resto de sus vidas. Un muerto debe pesar mucho en la conciencia para que una persona relacionada con ese crimen pueda dormir tranquila. En mi caso he dejado todo en manos de Dios, para que me llene de la fortaleza y perseverancia que me permitan hacer todo lo que sea necesario hasta que haya justicia en el crimen de Luis Andrés”.

TOMADO DE: http://www.diariodelhuila.com/

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